David García Vázquez asistió el sábado pasado al estreno de la obra “The ROOM, trabajando para el diablo” de May RIÓS y ha publicado la siguiente crónica en su blog: DAVID desde el PATIO.

“The room, trabajando para el diablo”.

Que en “La casa de la portera” acierten no debería sorprender a nadie. Ahora, que se metan en berenjenales como esta función atípica, denominada “teatro documental” y también acierten, ya es cosa como de brujería. Porque es que ves “The room, trabajando para el diablo” y flipas. Flipas con ese tío que te va contando cómo fue reclutado por los cárteles mejicanos, cómo fue adiestrado y su trabajo con ellos. Y flipas con el desenlace y más todavía con el epílogo.

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El llamado “teatro documental” según nos cuentan “no es un género teatral propiamente dicho, sino una variante de la dramaturgia. Una mezcla de propuestas teatrales mezcladas”. En definitiva, ese algo tan complejo como es tomar varias fuentes y reducirlas a su esencia dramática. Y convertir eso en algo tan complejamente simple como poner a un actor sentado en una silla y que te empiece a contar su historia. En primera persona, sin adornos. Hola, me llamo fulanito de tal y os voy a contar mi historia. Y a partir de ahí empiezas a flipar.
Todos hemos leído noticias y reportajes sobre la brutalidad de los cárteles de Méjico. No debería sorprendernos nada. Bueno, pues te sorprende. Y no solo te sorprende sino que te agarra los intestinos y te deja sin respiración la horita y algo que dura esa tortura a la que se somete al espectador. El otro día estaba petado (lógico, y más que va a estarlo) y, ¿sabes lo que es que absolutamente todo el mundo estuviera conteniendo la respiración?
Estábamos acojonados escuchando ese testimonio estremecedor de torturas, crímenes, corrupción, torturas, droga y muerte. Y lo peor es que es alguien que te cuenta SU testimonio, no es inventado, no es ficción. Es real. Tan real como que cuando este sicario te mira fijamente y se dirige a ti, la gente contestaba, asentía con la cabeza, tragaba saliva o rezaba por que apartase la mirada de una puta vez. 
Este nivel de desazón y de violencia latente se consigue, por supuesto con un texto duro, seco, cortante, tan violento y helador como lo que cuenta. Y por supuesto con una interpretación de esas que quitan el hipo. A esto hay que sumarle el estar en un espacio tan recogido. Te aseguro que el ambiente hay un momento en el que es casi irrespirable. La casa de la portera aporta encima un nivel de desazón añadido que potencia esta función hasta unos límites salvajes.

Y ahora, SPOILER.

The ROOM CARTEL

Bueno, spoiler pal que esté un poco a por uvas, porque si sabes lo que vas a ver… sabrás lo que te vas a encontrar. Pero por siaca, que luego se me queja la peña. El trabajo que hace May Ríos es brutal. Quizá cuando empieza a hablar te quedes con la cosa de si es un hombre o una mujer. Piensas “coño, juraría que en el cartel ponía el nombre de una actriz” y te descolocas, porque estás viendo a un hombre. A los 20 segundos ya te la pela si es un tío o una tía, porque has apretado el culo y estás con el cuerpo cortadito del susto. Cuando al final de la función, descubres que es una mujer, te juro que oí suspiros y comentarios de todo tipo. Es sencillamente un animal de la escena que te acaba de dar un recital de esos estremecedores. Sinceramente, te aseguro que los principales valores de esta función son por un lado un texto acojonante y helador, un testimonio cruel de una realidad que está demasiado cerca y demasiado lejos y por otro lado la interpretación de esa pantera salvaje que es May Ríos.

-”THE ROOM, TRABAJANDO PARA EL DIABLO”.

SÁBADOS y DOMINGOS de FEBRERO a las 18 h. 12€.

Dramaturgia: May RIOS.

Dirección: Saúl de la FUENTE.

Producido por: PHENTESILEATEATRO.

Teléfono de reservas 649397571 (de 11h a 14h y de 17h a 20h).