Álvaro Vicente de la Revista GODOFF, ha entrevistado a la actriz de ENTREACTOS, Irene ARCOS:

“Nos han puesto el ladrillo encima pero por debajo crece la hierba” 

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ENTREACTOS. Elena (Irene Arcos) y Julia (Sara Martín) se conocen una noche cualquiera y se enamoran. Aparentemente no tienen nada que ver, pero juntas construyen una relación que durará 10 años y que pasará por todas esas fases que atraviesa cualquier pareja. Contada a base de pequeñas escenas cotidianas, con un cierto aire cinematográfico, alcanza la dimensión de las pequeñas historias particulares que nos dibujan a todos, porque todos vamos a encontrar el punto de identificación necesario para acompañar a los personajes en sus emociones. Irene Arcos y Sara Martín dotan de una gran honestidad y verdad a dos personajes que podríamos ser cualquiera de nosotros.

Ahora mismo, actriz multiplicada ella, la vamos a poder ver en La casa de la Portera con Entreactos y en el Off del Teatro Lara con Lágrimas, mocos y sangre. Dos obras muy distintas que demuestran la versatilidad y la capacidad de una actriz en plena ebullición. Nos encontramos con ella de buena mañana en La Victoria, otro de esos lugares que animan las calles de Lavapiés con comida, bebida y cultura. La charla comienza animosa y, unos minutos más tarde, este periodista se da cuenta de que está ante una actriz que no repite los típicos tópicos, sino que tiene un discurso estructurado y sensato y, sobre todo, un amor por su profesión a prueba de crisis varias y otros directores de cásting.

Como hay que empezar por algo, empecemos por lo que se estrenó primero, Entreactos, que está cosechando gran éxisto en La casa de la portera y que sigue en cartel en marzo. ¿Cómo llegas a este proyecto?

Si nos remontamos al origen, yo estudié la carrera de Comunicación Audiovisual, y uno de mis primeros trabajos como cámara, con 20 años, todavía estudiando, fue con Miguel Ángel Cárcano. Luego por cosas de la vida, perdí el contacto con él. Yo terminé la carrera, ejercí, estuve trabajando de cámara, montando vídeoclips, de técnico de sonido en un estudio de doblaje… pero lo que realmente quería hacer era estudiar interpretación, porque estaba en una serie trabajando como ayudante de cámara y yo veía a los actores y me apetecía estar delante con ellos, no quería eternizarme tirando cables. Me puse a estudiar interpretación, empecé a tener trabajos y las cosas de la vida… Miguel Ángel estuvo trabajando con Fran Calvo en La señorita Julia, era el director, y un día en los ensayos le estaba hablando pues de que al final con esfuerzo se consiguen las cosas, fíjate una chica que trabajó conmigo de ayudante de cámara se metió a estudiar interpretación y al cabo del tiempo pongo la tele y la veo en Hispania y dice Fran, ¿no será Irene Arcos? Sí. Y ahí nos volvimos a reencontrar, vino a verme a La caja, donde he estado con Fran, vino a verme en otras cosas, y un día me habló de este proyecto que tenía para La casa de la portera. Pero el caso es que lo iba a hacer un chico, era una historia de una chica y un chico. Bueno en realidad, originalmente era la historia de dos chicas, pero luego se adaptó para que fueran una chica y un chico, y en el último momento el actor que lo iba a hacer no pudo, y se volvió a plantear como la historia originaria entre dos chicas, y se acordó de mí, me llamó y me ofreció el papel directamente.

Me gusta mucho la ambivalencia que tiene esta Elena, que sí, es muy de calle, pero luego tiene una sensibilidad, o mejor, una fragilidad que desmonta todo el prejuicio que te hayas hecho de ella al principio…

Es presentar un personaje con unos valores y enseguida tiendes a catalogarlo, y luego ves que no, que lo que parece en un primer vistazo, luego se desmorona. Como cuando conoces a alguien, uno intenta enseñar las cartas con las que se siente más segura, pero cuando vas conociendo realmente a la persona, le vas viendo sus grietas, por dónde siente, por dónde respira. Y luego está esa parte de que es maga, que a mí personalmente, y a muchos compañeros, nos llega especialmente su lucha, su vocación, intentar hacer realidad sus sueños… es un personaje muy romántico, representa el lado romántico de la vida. Ella cree en su magia y lucha por intentar ganarse la vida con esto, y luego la vida le golpea, como a todos.

Y luego que se encuentra con alguien que es muy tierra, que le trae al suelo constantemente a medida que caen las capas y se van conociendo más profundamente… hasta que pasan los diez años y… ¿no contamos el final, no?

Bueno, se cuentan los diez años de relación entre Elena y Julia, desde que se conocen y van pasando por distintas fases de una relación normal. Miguel Ángel y María Inés, que son pareja y escriben juntos los guiones, querían contar como momentos típicos, entre comillas, de cualquier pareja, pero vistos al microscopio, desde fuera.

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Me parece muy interesante la narrativa fragmentaria, muy de nuestra época, muy audiovisual…

Muy cinematográfico, sí, porque en su origen esto era un guión y está empapado de la cultura cinematográfica por mucho que lo hayan intentado teatralizar y sobre todo adaptar al espacio de La CASA de la PORTERA, pero en su esencia y en su estructura, es muy cinematográfico.

¿Qué tal la experiencia, por cierto, de tener al público a un palmo? ¿Lo habías tenido tan cerca alguna vez?

Había hecho microteatro, y era una locura de risa y la gente se reía mucho, pero esto de La CASA de la PORTERA, con una obra larga… Porque una historia en la que sientas a la gente y la veas reírse, vale, pero ver a la gente emocionada… eso nunca me había pasado. Tú estás en un teatro, y yo he hecho dramas y supongo que se habrán emocionado, pero no los ves, porque el público es como la nada, te enfrentas a un vacío, sientes que hay alguien ahí, porque oyes su respiración, pero no es como en La CASA de la PORTERA, donde no es que lo sientas, es que lo ves, te paras delante de alguien y ves cómo se limpia la lagrimita. Se crea como una especie de energía, una retroalimentación, tanto para bien como para mal, porque si el público no entra en el juego, debe ser duro. Digo debe, porque de momento a nosotras nos está funcionando muy bien. A mí me encanta, a mí estas cosas me ponen un montón, el sentir a la gente tan cerquita… nunca lo había vivido y es muy gratificante, es una forma de vivir esta profesión con un feedback muy real y muy instantáneo.

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¿No crees que es en estas salas y en esta nueva forma de ir al teatro, con menos público, sin las convenciones de antaño, donde está realmente el teatro más vivo, el que más entronca con lo que somos aquí y ahora?

Bueno, lo que sé es que espacios como La CASA de la PORTERA y otros como La trastienda, el Teatro del Arte, La PENSIÓN de las PULGAS… están demostrando que hay una alternativa real, que es una opción tan válida como otra cualquiera, y tiene su público y se demanda. Yo suelo decir que nos han puesto el ladrillo encima pero por debajo crece la hierba, y ahí estamos todos saliendo como podemos y demostrando que se pueden hacer cosas, y que a lo mejor la industria no nos quiere porque no somos caras conocidas…

Álvaro Vicente

”ENTREACTOS”. de María Inés GONZÁLEZ y Miguel Ángel CÁRCANO.

JUEVES 20 y 27 a las 22h y todos los VIERNES a las 22:30h 15€.

Teléfono de reservas 649397571 (de 11h a 14h y de 17h a 20h).