Luis Ángel Cuesta el director de Unagi Magazine, ha dedicado una fantástica crítica a Petra, una obra de Rainer W. FASSBINDER, con dirección y adaptación de Estefanía CORTÉS, con Esther ACEBO, Elena REY, Noemí RODRÍGUEZ, Jimena La MOTTA, Irene ESCALADA, Esperanza de la VEGA.

 

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Nada más salir de ver Petra, el jueves pasado, mi primera tentación fue ponerme a escribir esta reseña en caliente, cuando un abrumador cúmulo de sensaciones y emociones me impregnaban por completo. Pero bien pensado, decidí esperar un poco, porque esta obra es como los vinos excelentes: su calidad y matices merecen un periodo de reposo que les permita desplegarse plenamente, para ser apreciados y valorados en su justa medida. Una vez transcurrida una semana, ha llegado pues el momento del análisis sosegado de este impresionante montaje del que pude disfrutar en La Casa de la Portera.

Empecemos por situarnos… Petra es una adaptación de Estefanía Cortés de Las amargas lágrimas de Petra von Kant —en el orginal, Die bitteren Tränen der Petra von Kant— una película de 1972 del escritor, guionista y director alemán Rainer W. Fassbinder, un film que, inicialmente, nació como una obra teatral.

El argumento se centra en Petra von Kant, una famosa diseñadora de moda, que vive con Marlene, su secretaria/asistenta/ayudante/esclava, a la que trata con absoluto desprecio. Petra es hermosa y altiva, despótica y arrogante, hasta que un día,  su prima Sidonie, le presenta a Karen, una bella joven aspirante a modelo, de la que Petra se enamora locamente, alterando dramáticamente su modo de vida y el de todas las mujeres que la rodean.

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El alcance de la adaptación de Estefanía Cortés, ha sido mínimo. La trama y diálogos han sido respetados y únicamente se han adaptado elementos accidentales, pero importantes para hacer la obra más cercana —su desarrollo se ha trasladado a la España de los años 50 y los nombres de dos de las protagonistas se han “españolizado”: la joven y bella Karen, se convierte en Catalina y la sumisa secretaria Marlene, pasa a ser Maria Elena—.

¿Qué podemos esperarnos en Petra? Pues ante todo un monumental tratado sobre la condición humana, sobre el poder y la sumisión, sobre las pasiones e instintos más primarios y, sobre todo, sobre el amor y desamor. En esta obra —como en la mayor parte de sus trabajos— Fassbinder otorga a la mujer un protagonismo esencial, tomando el elemento femenino como una excusa para analizar y magnificar los mecanismos opresivos que se producen en las relaciones —ya sean de pareja, familiares, platónicas…—.

Dirigir un montaje de una obra tan intensa y profunda como Petra  se me antojaba una tarea hercúlea. Más aún para una directora novel en la escena teatral como Estefanía Cortés. Cierto es que mis referencias sobre ella eran inmejorables, tras su webserie El Click y el impresionante y multipremiado cortometraje Moiré, una pequeña obra maestra, plena de sensibilidad y buen hacer, que estrenó este año junto a su cómplice creativo Juancho Bañuelos.

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Estefanía ha afrontado el montaje como una experiencia íntima y, hasta cierto punto claustrofóbica, en la que los espectadores, que asisten en primer plano a esta intensa historia, pueden mirarse cara a cara en el espejo de las actrices y ver en sus rostros el reflejo de algunos de los rasgos más oscuros de su propia personalidad. Para conseguir este objetivo, su primer acierto ha sido elegir La Casa de la Portera y, especialmente, adaptar el montaje a este espacio. Las distintas habitaciones te hacen ser testigo —a menudo, incómodo— de la inicial altivez de Petra, del continuo sufrimiento de Maria Elena, de la historia de amor Petra/Catalina y del descenso final de Petra a los infiernos.

Partiendo de esta premisa básica, Estefanía Cortés ha hecho gala de todas las virtudes que ya había demostrado en El Click y Moiré. Por un lado, un trabajo exquisito y minucioso, no solo a la hora de diseccionar la personalidad de cada uno de los personajes con precisión de cirujano, sino también para llevar a cabo un montaje, en el que todos los detalles están cuidados hasta la extenuación —ambientación, vestuario, sonido, iluminación…—.  Además, esta directora no puede ocultar que proviene del mundo audiovisual y el montaje se convierte en una sucesión de planos, milimétricamente diseñados, estéticamente brillantísimos y, cuando la ocasión lo requiere, además, tremendamente poderosos.

Pero ante todo, Petra, es una obra de actrices y ¡qué actrices! Magnífica Esperanza de la Vega como Valeria, la madre de Petra, aportando el punto justo de ternura y autoridad que precisa su personaje, que llega a la obra en plena fase de derrumbe de su hija. Sobria y estupenda Jimena La Motta como Sidonie, una mujer que, rodeada de superficialidad, se mueve como pez en el agua en su zona de confort social. Espectacular Irene Escalada, en el papel de Gabriela, la hija de Petra; irrumpiendo en escena como una ráfaga de aire fresco en un día caluroso y manteniendo con asombrosa credibilidad su papel y energía adolescente.

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Mención aparte merece el trío protagonista. Elena Rey está inmensa como Catalina, transmitiendo en cada momento lo que su personaje le demanda: tímida y vulnerable al principio, seductora en la conquista de Petra, asumiendo el rol dominante en la relación, adquiriendo poder y creciendo al mismo ritmo que Petra va decreciendo. Noemí Rodriguez, como Maria Elena, se enfrenta a un personaje dificilísimo y lo solventa con matrícula de honor. Es increíble ver como, transformada en un espectador/saco de golpes, mudo y omnipresente, es capaz de transmitir, sin decir una sola palabra, todos y cada uno de los sentimientos que la invaden —amor, odio, compasión, deseo, ira, sumisión…—. Uno de los alicientes de poder ver esta obra en La Casa de la Portera es poder asistir en primer plano a la composición que ha realizado de su personaje, a su actitud corporal, a sus gestos, sus miradas, incluso a su mortificación física y mental.

Y finalmente, la guinda del pastel, Esther Acebo, como Petra, está inconmensurable, realizando una de esas interpretaciones que encumbran a una actriz. Petra es uno de los personajes teatrales femeninos por excelencia, no muy lejos de la Nora de Ibsen o de la Blanche Dubois de Williams. Un bombón para una actriz, un papel complejísimo en el que se debe ser igual de creíble al principio —plena de poder, autosuficiencia y frialdad—, que en su papel de vulnerable enamorada de Catalina y finalmente, que en el de una mujer emocionalmente destruída. Petra es una mujer y, a la vez, es muchas y Esther Acebo es todas ellas.

¿Mi recomendación final? Que no perdáis la oportunidad de ir a ver Petra en La Casa de la Portera, porque es una auténtica joya, por texto, montaje, dirección e interpretación. Una joya cuya belleza y matices, como estoy haciendo yo, seguiréis apreciando pasado bastante tiempo.

PETRA - La CASA de la PORTERA

“PETRA”

APARTIR DE LAS AMARGAS LÁGRIMAS DE PETRA VON KANT DE Rainer W. FASSBINDER

JUEVES y VIERNES 22h

 

Dirección y Adaptación : Estefanía CORTÉS

Intérpretes: Esther ACEBO, Elena REY, Noemí RODRÍGUEZ, Jimena La MOTTA, Irene ESCALADA, Esperanza de la VEGA.

La CASA de la PORTERA

Reservas: Teléfono 649397571 (de 11h a 14h y de 17h a 20h) o en EntradasYmas.com