Delicia_juana Cordero01 by Jose DaSilva

La portera no está loca

Sobrepasar los 60, vivir sola y convivir con un par de fantasmas del pasado mientras las visitas del presente llegan para ocupar tu casa. De eso, y algo más, trata ‘Delicia’

Por 

Entrar a ver Delicia en La casa de la portera es como pasar al comedor de una abuela noventera que acaba de preparar esa comida que ni es merienda ni es cena pero que posee el título de ambas. La merienda cena en un espacio en el que uno no termina de decidir si es más acogedor o más lúgubre. El resultado de varios días de caza en las paredes, un espejo gigante y curtido a parches, una radio vieja, una tétrica virgen y una mesa llena de comida y rodeada de una tupida guirnalda de pequeñas luces. Una escena esperpéntica a la que se suma una sublime Juana Cordero que abre un bote de espárragos y se bebe con fruición el agua que los mantiene.

Así son los primeros cinco minutos de la obra escrita por Triana Lorite y dirigida por Alberto Velasco de apenas una hora de duración que va de la risa a la compasión y que avanza con paso firme de un personaje a otro y de una sala a otra. Una comedia, o drama, o ambas, que explota y se contiene en la casa de una portera. Ella es Juana Andueza, la conserje de peluca azul, gusto por las rayas de cocaína y dividida entre dos mundos, el real y el onírico. La pregunta es si los confunde o los distingue; si sabe lo que ocurre y es la sublimación de la lucidez o solo es una anciana con problemas mentales. Podrían ser ambas. O podrían no ser ninguna.

El texto de esta obra que sintetiza la ocupación en el conflicto árabe-israelí, la soledad de la vejez y la cotidianeidad en cinco personajes, llegó a manos del director hace apenas seis meses: “Lo leí, me enamoré y decidimos montarlo. La propia obra eligió a los actores, el tiempo y la esencia de las piezas imponen a los intérpretes en su sitio”, comenta Velasco en una de los espacios seudorococó donde se desarrolla la obra y rodeado de todo el elenco de actores: Juana Andueza, Juana Cordero, Ana Otero, Lucía Caraballo y David Bueno. Una portera, un fantasma del pasado, una hija, una nieta y una alucinación, respectivamente. Un batiburrillo sin aparente conexión que consigue emocionar, provoca la carcajada y adoctrina, sin pretenderlo, sobre uno mismo, sobre la relación con la familia, sobre la libertad de elección y la realidad en Israel y Palestina a través de varios diálogos fluidos e intensos.

Delicia_Juana Andueza01 by Jose DaSilva

Para Andueza era su primera vez en un espacio tan cercano al público como La casa de la portera: “Es muy, muy sensitivo. Los espectadores te recogen a ti y tú a ellos y eso crea una atmósfera distinta cada día que repercute en la energía y que me ha enseñado a controlar ciertas cosas mías y sentir a la gente”. El personaje de la portera, una mujer entrada en la vejez con una infancia marcada por el trabajo y el maltrato, enlaza con Andueza a través del mundo onírico: “Eso lo manejo muy bien yo”, comenta con una sonrisa. “Se lleva muy bien con la muerta, y la llama porque quiere compartir con ella su vida”. Los personajes de ambas Juanas mantienen una relación de odio simulado durante toda la obra, la realidad, latente y acechante, es que se necesitan. “La muerta es el fantasma de la hija de los señores para los que trabajó mi personaje durante su vida. Que le apetezca más estar con ella que con su propia hija, dice mucho”.

Juana Cordero es la muerta, el fantasma vapuleado a voluntad por la portera. Intensa y brutalmente expresiva, lo llena todo en sus escenas. Ella es quien recibe a las aproximadamente 20 personas que caben por función con un silencio abrumador. Sentada a la mesa, comiendo sin pausa. “Los de la primera función de la tarde siempre cogen salado cuando les ofrezco; los de la segunda se tiran al chocolate porque ya vienen cenados”, asegura Cordero. “Es una pieza tremendamente divertida”. Sí, y de una extraña manera, también tremendamente emocional. Tanto, que apenas a un metro, se ve una lágrima, rebosante y lenta, cayendo por la mejilla de Andueza.

DELICIA

LUNES  20h y 22h

 

Escritor: Triana Lorite

Director: Alberto Velasco

Intérpretes: Juana Andueza, Juana Cordero, Ana Otero, Lucía Caraballo y David Good.

 

La CASA de la PORTERA

Reservas: Teléfono 649397571 (de 11h a 14h y de 17h a 20h) o en entradasymas.com